Existen muchos trabajos sobre el liderazgo, sus estilos y técnicas. Es importante analizar el carisma de cada ejecutivo, definido como la capacidad de un líder de ejercer una amplia e intensa influencia sobre las creencias, los valores, el comportamiento y el rendimiento de otros.
En general, se considera que el carisma depende en parte de la personalidad del líder y que es fruto de la necesidad de poder. Hay evidencias que demuestran que los individuos carismáticos obtienen elevadas puntuaciones en inteligencia, carácter dominante, confianza en sí mismos y conocimiento de las actividades y tareas. Sin embargo, para que el liderazgo sea satisfactorio es fundamental que estas propiedades se expresen mediante el comportamiento de la persona, y ser consciente de que diferentes tipos de tareas requieren distintas características de liderazgo y comportamiento.
Aunque no todos los expertos coinciden en la existencia de una clara distinción entre directivos y líderes, lo cierto es que sigue habiendo determinadas diferencias entre el directivo tradicional y el directivo o ejecutivo como líder.
El coaching para el liderazgo se centra en hacer posible que los líderes reconozcan sus puntos fuertes y puntos débiles en todos los campos, y que desarrollen nuevas técnicas de liderazgo, al tiempo que les permite emprender una acción eficaz. Las capacidades de liderazgo sólo tienen un verdadero impacto en los individuos y organizaciones cuando se traducen en acciones.
En cuanto a los tipos de liderazgo, podemos considerar tres:
- El liderazgo transaccional se basa en recompensar a los empleados sólo si realizan adecuadamente su trabajo o lo intentan con el esfuerzo suficiente.
- El liderazgo no transaccional tiende a evitar la polémica sobre las cuestiones, es no intervencionista y suele resistirse a adoptar una postura sobre cuestiones importantes. Es la forma de liderazgo menos eficaz.
- El liderazgo transformador está relacionado con el carisma que transmite. El líder transformador inspira libertad y pensamiento creativo, y siempre trata al individuo según sus propios méritos, e intenta desarrollar las técnicas y capacidades de la persona.